Falta prevención ante sismos

Foto: Archivo./ elempresario.mx

En México, sólo 10% de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) cuenta con alguna cobertura frente a eventos como sismos o terremotos, según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

Dicha cifra contrasta con la cultura de prevención que muestra más de 95% de las grandes empresas que operan en México, que sí están aseguradas.

Especialistas en sismología afirman que el país es muy sensible ante sismos y terremotos debido a su geografía.

Zonas de riesgo

La zona más afectada es la costa del Pacífico, conformada por los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, ya que se encuentra sobre la Placa de Cocos que “choca” con la Placa del Pacífico y la menor Placa la Rivera.

Sin embargo, el Sistema Nacional de Protección Civil indica que también han ocurrido grandes sismos en el centro y sur de Veracruz y Puebla, partes norte y centro de Oaxaca, Chiapas, Estado de México y la península de Baja California, especialmente en la zona fronteriza con Estados Unidos.

Respecto de la ciudad de México, no está considerada en las zonas más susceptibles; sin embargo, sí es una gran receptora de los efectos de un sismo por las características del subsuelo, que es pantanoso.
Adicionalmente, le afecta la gran densidad poblacional y la concentración de actividades económicas, lo que la convierte en una zona de alto riesgo.

Iván Barreiro, especialista en Urbanismo y Administración del Tecnológico de Monterrey, recordó cómo en el terremoto que sacudió a la ciudad de México en 1985 sólo una minoría de empresas estaba asegurada; mismas que llevaron a la quiebra a sus aseguradoras, ya que no estaban preparadas para pagar daños de tal magnitud.

Se ignora el peligro

Las empresas no sólo cuentan con poca cultura ante los sismos, sino que a ésta se une el desconocimiento de los estragos de tales fenómenos.

“Para que haya más conciencia es necesario que se entienda bien el fenómeno, ya que los sismos tienen la característica de que son muy difíciles de predecir”, afirmó Valdés.

“En México no hay una cultura de prevención y hay que trabajar en esto a partir de campañas de concientización para que las empresas se interesen en asegurarse”, advirtió Barreiro.

Además, las Pymes mexicanas difícilmente se interesan por un seguro porque cuentan con escasos recursos y no saben ver los beneficios que tienen con una protección de este tipo.

Las aseguradoras no ayudan

Tras la experiencia del terremoto en 1985, las aseguradoras modificaron sus cláusulas y algunas eliminaron esta cobertura.

De acuerdo con la AMIS, varias firmas se han interesado en ofrecer seguros dirigidos a las Pymes, ya que saben que sus necesidades son diferentes a las de las grandes empresas.

Sin embargo, pocas incluyen la cobertura por daños causados por sismos. “Hoy, muchas firmas tienen cláusulas donde excluyen cualquier daño por sismo y otras se han especializado en ofrecer por paquete la cobertura”, nunca por separado, comentó.

Cuando lo hacen se suele incluir erupción volcánica y daños causados por incendios, debido a que el riesgo de fuego como resultado de un cortocircuito causado por los diferentes electrónicos es muy alto.

Los parámetros

En el 85, las autoridades también se dieron cuenta del efecto de “golpeteo”, el cual es el generado por los movimientos terrestres que resulta de un choque entre los edificios, explicó por su parte Carlos Valdés, jefe del Servicio Sismológico Nacional (SSN).

En ese momento se determinó la necesidad de mantener un espacio mínimo entre una construcción y otra dependiendo de la zona en que se encuentran, puntualizó.

La ciudad de México está dividida en tres zonas: dura, de transición y de lago, dependiendo en dónde se construye se tendrá que mantener una distancia diferente entre un edificio y otro.

Todo aquel que pretenda abrir un negocio tendrá que cumplir con lineamientos establecidos por Protección Civil, que es el organismo encargado de verificar si las empresas cuentan con las medidas de seguridad mínimas para mantener seguros a sus empleados y clientes, agregó Valdés.

“Tenemos parámetros de construcción muy estrictos, el problema es que no son retroactivos y que no siempre se cumplen”, afirmó Carlos Valdés.

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CRÉDITO: 
Ximena Cassab