Falta de competencia hace “bullying” a las pymes

Foto EE: Fernando Villa del Ángel

La competencia es un asunto transversal que toca casi todas las actividades del ser humano, y de manera particular a la esfera de los negocios. La oferta y la demanda ponen las reglas del mercado, pero hay otras que impone la autoridad para mantener un equilibro benéfico para el consumidor. Una de ellas es evitar que las pequeñas empresas sean víctimas de las grandes.

Esta situación se presenta cuando los proveedores de determinado insumo se ponen de acuerdo para subir precios, o cuando estos no quieren vender sus productos a determinado comercio o compañía, también cuando un pequeño productor, digamos de cerveza artesanal, se ve impedido a vender su producto en bares o restaurantes, porque hay un tercero –una empresa más grande- que lo impide.

Alejandra Palacios, comisionada presidente de la Comisión Federal de Competencia (Cofece), explica en entrevista las acciones que lleva a cabo ese organismo para fomentar la cultura de competencia en el sector empresarial, y para dar a conocer a estos sus derechos -y obligaciones- de acuerdo con la nueva Ley Federal de Competencia Económica.

“A las pequeñas y medianas empresas (pymes) sobre todo debemos darles a conocer sus derechos, que entiendan cuando están siendo desplazados por una tienda más grande que les impide participar en el marcado por ejemplo”, expone la Comisionada.

Comparte el caso de Pemex, que vende gasolina a los dueños de las estaciones de servicios, a condición de que contraten también el transporte. “Ésta es una venta atada, porque si yo le digo a Pemex no te contrato el servicio de transporte, él no vende la gasolina y a quién se la compran. Ese es una claro ejemplo de cómo una empresa grande usa su poder para hacer una venta atada”.

“Durante muchos años se escuchó sobre las concertacesiones y que las cámaras empresariales eran el espacio donde los empresarios exponían sus problemas y se ponían de acuerdo para solucionarlos. Ahora, una cosa es tener inquietudes y otra tratar de solucionarlos fijando precios. Me parece que hay muchos empresarios que ni siquiera saben que ponerse de acuerdo y fijar precios es la práctica anticompetitiva más dañina al mercado”, agrega la entrevistada.

Precisa que hay 15 diferentes conductas anticompetitivas que afectan a las pymes, y que son sancionadas por la Cofece con multas económicas, inhabilitación de directivos y cárcel hasta por 10 años: ventas atadas, boicot, depredación de precios, subsidios cruzados, entre otros.

También se portan mal

La competencia económica, explica la Cofece, es el esfuerzo que realizan las personas o empresas para incrementar su participación en el mercado, ofreciendo más opciones de productos o servicios de mayor calidad, a mejores precios.

Ésta beneficia al consumidor final, pero también a los empresarios, ya que pueden acceder a mejores insumos y más baratos, lo que se traduce en reducción de costos y mejora en los procesos productivos y con ello ser más competitivo.

Las pymes, por lo general, son víctimas de las grandes empresas en el tema de competencia, pero también han realizado prácticas monopólicas absolutas (PMA), que son sancionadas por la Ley: fijan precios o manipulan estos, restringen las cantidades producidas o disponibles; se reparten clientes o mercados; se coluden en licitaciones o concursos.

En enero del 2011, el Banco de México reportó un aumento de 2% en el precio de la tortilla de maíz, alimento básico de los mexicanos. El incremento era injustificado. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) detectó que agrupaciones de comerciantes habían acordado elevar el precio del producto, en consecuencia presentó una denuncia ante la Cofece, la cual impuso una multa millonaria a la Unión Nacional de Industriales y Tortillerías.

Para evitar situaciones como esta el órgano autónomo difunde los alcances de la ley a través de manuales que, con un lenguaje claro y preciso, informan a las pymes sobre los aspectos más relevantes de la ley y las prácticas monopólicas de las que pueden ser víctimas, pero también los invita a denunciar.

A partir del próximo año, junto con la Coparmex (Confederación Patronal de la República Mexicana) y la Concamin (Confederación de Cámaras Industriales) llegarán a cabo una serie de talleres para llevar esta información a los estados.

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CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario