La falacia de las Políticas Públicas

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Los tiempos han cambiado, pero el sistema sigue siendo igual

Hace varias décadas, cuando estudiaba en la universidad, recuerdo que uno de mis profesores que me impartía clases de economía nos comentaba que se avecinaba una crisis económica de grandes magnitudes que de no ser controlada por el Gobierno a través de su política económica traería serias consecuencias que dejarían secuelas, las cuales alcanzarían hasta a nuestros nietos.

En esa época, finales de los años setentas, lo escuchaba con mucha atención puesto que repetía una y otra vez que el camino que estaba tomando el gobierno en sus decisiones de política económica era errado y que las más afectadas serían las (pequeñas y medianas empresas) pymes, las cuales no iban a resistir los embates del neoliberalismo que ya se perfilaba como una de las recetas infalibles para aplicarse en México a fin de generar crecimiento y desarrollo económico en el país, con el consecuente bienestar social para la población.

Pasaron las años y el tiempo le dio la razón a mi profesor; las políticas públicas no funcionaron como se planeó, el país ha resentido no una, sino varias crisis económicas y financieras, las pymes siguen naufragando y lo más probable es que mis nietos no vean la salida del túnel al que a mi generación le tocó entrar en la década de los años setentas.

Lo más increíble, es que se continúan aplicando políticas de apoyo a las pymes casi con la misma receta, sin tomar en cuenta que en estos tiempos de globalización el que va sólo no llega; sin considerar que las empresas se vuelvan competitivas hay que agruparlas, crear sinergias y economías a gran escala; hay que desarrollar Clusters estratégicos con las pymes (agrupamientos industriales), crear polos y distritos industriales biotecnológicos, impulsar el desarrollo económico regional, la innovación y derrama de conocimiento, lo cual se consigue actuando de manera colectiva.

Ya lo decía Alfred Weber en su Teoría de la Ubicación Industrial en el año de 1909, al igual que lo enfatizaba Von Thunen en 1826 al poner énfasis en los costos de distancia, así como August Lôsch en 1941, quien realizó aportaciones a la Teoría de los Lugares Centrales planteando la regularidad de la localización de la producción y las áreas de mercado, disminuyendo los costos internos de las empresas y los costos de transporte, por sólo citar un ejemplo.

Lo anterior me lleva a concluir que los tiempos han cambiado pero la falacia de lograr el crecimiento y desarrollo mediante la aplicación de las políticas públicas a las Pymes sin profundizar en los procesos globalizadores y sus características fundamentales sigue siendo el mismo, pese a que desde hace años, la realidad se mira desde otra óptica.

Por Álvaro Vargas Briones*
*Catedrático de la EBC.

CRÉDITO: 
Álvaro Vargas Briones*