Mayor certidumbre para tu empresa

Foto: AP./ elempresario.mx

Las pequeñas y medianas empresas (Pymes) son piezas clave para la economía de los países, debido a que representan un porcentaje significativo del Producto Interno Bruto (PIB) y emplean a gran cantidad de la población. En México, se estima que más de 4 millones de empresas se encuentran catalogadas como Pymes.

Podemos decir que tienen, dentro de sus fortalezas, una cierta facilidad administrativa y no requieren tanto capital para su constitución, pero, a la vez, les afectan razones de tipo económico, como son las devaluaciones y los cambios inflacionarios; muchas veces operan con lo justo para su trabajo diario, por lo que cualquier evento imprevisto que implique un quebranto financiero pone en peligro la operación de la empresa.

Po lo anterior, es muy importante que dentro de estas empresas los encargados de la toma de decisiones conozcan los riesgos que puedan afectar la operación de su negocio. En esta ocasión, nos enfocaremos solamente a los desastres naturales.

Medio ambiente

Toda empresa se encuentra influenciada por lo que sucede en el medio ambiente; es cierto que no podemos controlar fenómenos naturales como terremotos, huracanes, lluvias, inundaciones, incendios, erupciones volcánicas, entre otros, pero lo que sí podemos hacer es prevenir la pérdida en caso de que el patrimonio de nuestra empresa se vea afectado por un desastre natural como éstos, garantizando la continuidad de la operación.

Para el caso de terremotos, huracanes, incendios e inundaciones, muchas veces pensamos que esas coberturas son costosas o que sólo las pueden contratar las grandes empresas o los gobiernos, y que no están al alcance de las Pymes. Lo anterior es una idea equivocada, ya que en el mercado de seguros mexicano siempre habrá una propuesta para pequeñas y medianas empresas.

Opciones

Actualmente se ofrecen coberturas de seguros contra estos desastres naturales, para lo que tenemos los siguientes seguros:

Seguro de incendio: cubre los daños materiales causados por incendio, rayo y explosión.

Seguro de terremoto: cubre los daños materiales a los bienes causados por terremoto o erupción volcánica.

Seguro de riesgos hidrometeorológicos: cubre los daños directos provocados por huracanes, inundaciones por lluvia, marejadas o tsunamis; granizo, nevada, deslizamiento de lodo provocado por lluvias o inundaciones.

Costos

El costo del seguro está ligado a las siguientes características de análisis:

  • Lugar donde está establecida la empresa (no es lo mismo estar ubicado en zona sísmica que en un puerto).
  • Giro del negocio y su característica de riesgo (no es lo mismo ser una empresa que comercialice gas que una empresa que brinde servicios administrativos).
  • Suma asegurada y la adecuada información sobre el valor de sus activos, actualizado y a valor de reposición.
  • Condiciones contratadas.
  • Deducibles y capacidad de la empresa, es decir, con cuánto dispone la empresa para compartir parte del riesgo con la aseguradora.
  • Medidas de seguridad de la empresa.

Microseguros

En México, actualmente se están estudiando opciones de microseguros de daños que cubran los fenómenos naturales para las Pymes a costos muy accesibles, varias aseguradoras ya tienen ofertas específicas para las mismas.

Si bien es cierto que para los empresarios el costo de estos seguros en ciertos momentos económicos puede ser alto en relación con la facturación de la empresa, porque representan un gasto y no una inversión, deben de evaluar el costo beneficio para prevenir un quebranto económico, que puede poner hasta en riesgo el patrimonio total, tanto de el empresario como el de sus trabajadores.

Por último, si este tipo de seguros fuera obligatorio en el mercado mexicano, la dispersión del riesgo disminuiría el costo del seguro y, en caso de algún desastre, el gobierno no tendría que erogar recursos públicos como los que están dirigidos a fondos para la prevención de desastres, siendo que las probables pérdidas serían absorbidas por el sector asegurador.

*Omar Gatica es profesor de la Universidad Anáhuac México del Sur.

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CRÉDITO: 
Omar Gatica*