Es más fácil patentar desde la empresa que desde la universidad

Foto: Elizabeth Meza

En 2015, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) recibió 18,071 solicitudes de patentes, 38% de ellas de universidades e instituciones educativas, 30% de empresas y 32% de investigadores independientes. A pesar de que históricamente las universidades generan mayor número y brindan a sus investigadores asesorías y cursos, es la iniciativa privada quien les facilita el proceso y motiva económicamente, pero la invención no se queda en México.

El obtener una patente no es tan sencillo, se requiere cubrir una serie de requisitos y después de uno a cuatro años es posible obtenerla y explotarla comercialmente, en este sentido IBM es una de las empresas que ha convertido sus oficinas en generados de invenciones.

Su programa de recompensas le brinda a los empleados remuneración económica y profesional por registrar invenciones, esto ha logrado posicionarla en la cima de la lista de compañías de tecnología que más patente registra a nivel mundial, con 8,088 tan sólo en 2016, menciona Emmanuel Barajas González, ingeniero de IBM que ya cuenta con tres patentes registradas en la Oficina de Estados Unidos.

Este tipo de compañías facilitan los trámites a sus inventores, en cambio, en las instituciones educativas, en su mayoría, se brinda asesoría. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha cambiado su oficina de patentes a la Coordinación de Innovación y Desarrollo que ofrece servicios de incubadora de negocios.

Jesús Antonio del Río Portilla, director del Instituto de Energías Renovables, de la UNAM dice, en un artículo de la Academia Mexicana de Ciencias, que de acuerdo a la Ley de Ciencia y Tecnología, desde 2015 los científicos, investigadores y académicos pueden recibir hasta el 70% de regalías por sus invenciones.

Antes de lo establecido por la Ley, los órganos educativos se quedaban con el 100% de la propiedad intelectual, indica Sandra Casillas Bolaños, investigadora de Torreón. “En el Instituto Tecnológico de la Laguna los doctores preferimos esperar la convocatoria anual del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) a nivel estatal porque la patente queda a nombre de los investigadores y no de la institución”.

Precisa que como inventores independientes, centros de investigación y pequeñas y medianas empresas es posible obtener 50% de descuento y pagar sólo 4,600 pesos en lugar de 9,200 pesos que es el costo real, pero al registrarla como empresa el monto es completamente deducible de impuestos.

Un ejemplo del impulso de la industria es el proyecto de emprendimiento MassChallenge que realiza IBM a nivel mundial y que en 2016 registró 11 patentes de mexicanos en la oficina de Estados Unidos. Este programa brinda asesorías con especialistas, quienes ayudan a redactar la patente.

“Nosotros damos la idea principal, escribimos qué problema solucionamos y por qué la idea es innovadora, después un grupo de abogados nos ayudan a escribirlo con términos técnicos”, refiere Ana Tomko ingeniera y gerente de socios de negocios de la compañía.

La inventora dice que el proceso para generar una patente por parte de la empresa requiere varias etapas y desde que ocurre hasta que se somete tarda en promedio tres meses. Luego pasa por un grupo de revisores de IBM enfocados a proyectos de América Latina para comprobar su valor para la compañía y verificar que no existe otra igual en el mundo.

Una vez aprobado, los abogados son los encargados de redactar el texto científico, mientras los innovadores se enfocan a su área laboral. Después se somete a la oficina de patentes de Estados Unido en espera de ser aprobada, lo cual puede tardar de uno a cuatro años.

El que las patentes se hagan tangibles, dice Ana Tomko, depende de la tecnología que se ataque. Los incentivos que da IBM están en las áreas claves de la empresa como internet de las cosas, optimización de sistemas en la nube, medición y diagnóstico de circuitos eléctricos. Primero se registra en Estados Unidos, y después, de acuerdo a las necesidades de la compañía, puede someterse en otros países como México, Israel o China.

“Una vez que la patente queda en la oficina de Estados Unidos, IBM decide qué hacer con ella, por ejemplo que forme parte de un producto más grande, genere uno nuevo, la venda o intercambie con otra empresa. De esas decisiones tu ni te enteras, yo no sé cuál de mis patentes están como parte de otro producto”, indica Emmanuel Barajas, quien cuenta con 35 patentes en proceso.

elizabeth.meza@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario

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