Emprender, la opción para extrabajadores de LFC

Foto: Claudia Aréchiga / elempresario.mx

La inesperada noticia de la extinción de la compañía en octubre pasado obligo a muchos empleados administrativos y operativos a emprender su propio negocio.

“Nos quitaron el trabajo, pero las ganas de salir adelante nunca”, confiesa Carlos Puebla, uno de los 42,000 trabajadores que se quedó sin empleo cuando, por decreto del presidente Felipe Calderón, Luz y Fuerza del Centro (LFC) desapareció.

La inesperada noticia de la extinción de la compañía en octubre pasado obligo a muchos empleados administrativos y operativos a emprender su propio negocio.
Durante los últimos seis años, Carlos fue chofer en LFC, su jornada laboral comenzaba a las de 7:00am y terminaba a tres de la tarde de lunes a viernes.
“Manejaba camiones de 3.5 toneladas y vehículos Torton de doble remolque en los que transportaba postes y transformadores”, detalla Puebla.

Aunque reconoce que su vida en la empresa no fue muy larga, para Carlos fue un golpe muy fuerte. “Yo pensaba hacer carrera ahí y me cortaron las ilusiones, sin embargo me tengo que recuperar”, dice.


APRENDIENDO A SER EMPRESARIO

Convertirse en franquiciatarios fue una de las opciones que la Secretaría de Economía (SE) dio a los ex trabajadores de LFC: comenzar un modelo de negocios probado.

A pesar del bajo riesgo que esta propuesta implicaba, el señor Puebla, quien cuenta con estudios y algunos diplomados en informática y redes, optó por entrar a una incubadora de empresas y prepararse para darle vuela a la hoja y prepararse para ser convertirse en empresario.

“El cierre de la compañía provocó un shock emocional en los empleados del lugar, así que nosotros los ayudamos y orientamos a pasar de subordinados a fungir como su propio jefe”, explica David Serrano, director general de la incubadora.

Mediante un programa gratuito que consta de 48 horas de trabajo en equipo y 10 horas de asesorías personalizadas, el emprendedor podrá comenzar un negocio que vaya de acuerdo a sus habilidades, aptitudes y conocimientos.

“En estos cursos les enseñamos los retos y problemáticas que implica poner un negocio y cómo enfrentarlos, queremos que los futuros empresarios tomen las mejores decisiones y que no inviertan de forma equivoca su liquidación”, agrega Serrano.

PERMANECER, EL RETO

Puebla es uno de los cuatro emprendedores que ya se está capacitando en la incubadora. Hasta el momento ha tomado tres sesiones de trabajo, en las cuales le han enseñado estrategias de venta, marketing y a definir un plan de negocios directo y eficaz.

“Mi propósito es poner un negocio donde le dé compostura y mantenimiento a las computadoras”, ansía el ex trabajador.

Sin embargo, la dificultad que existe para que un empleado se vuelva empresario radica en que el emprendedor no conoce la industria ni el mercado en el que quiere incursionar, explica Laura Calleros, directora del centro de emprendedores de la Universidad Anáhuac México Sur.

“La tarea de la incubadora reside en dos partes: ayudar al emprendedor en la conformación de su business plan y, por otro lado, en la formación misma del empresario, impulsarlo a que conozca la industria en la que quiere entrar, sus procesos y las problemáticas que enfrentará para después echar a andar la idea”, recomienda Calleros.

Pero para que el proyecto perdure la especialista considera que empaparse del tema es la mejor manera de comenzar, “de lo contrario es muy difícil que el negocio crezca”, agrega.

La primera parte de la capacitación constará de asesoría en el quehacer de un plan de negocios; cambiar la actitud del emprendedor y vincularlo con otros empresarios exitosos para que conozca sus experiencias y se den posibles alianzas comerciales.

Cuando termine el proceso de capacitación y acompañamiento se le postulará para que sea beneficiado por el programa de Capital Semilla que ofrece SE. Asimismo la incubadora le ofrece la construcción y diseño de una página web, imagen corporativa y logotipo.

A los graduados se les darán tres meses de asesoría contable para que sepan manejar las finanzas de su empresa.

El proyecto de la incubadora es abrir cuatro grupos de 30 personas cada uno para el 2010 y lograr que por lo menos el 50% de los emprendedores que salgan de ésta abran su negocio en el mes de febrero.

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CRÉDITO: 
Samantha Álvarez