Turismo de aventura, terreno poco explorado

Archivo/Eleconomista.mx

Pymes deben identificar áreas de oportunidad y replicar modelos

El turismo de aventura es un sector poco desarrollado en México, pues a pesar de que aporta anualmente 8,000 millones de dólares al mercado, aún es posible incrementar este monto si se especializa e incrementa la oferta de actividades, convirtiéndolo en un nicho para emprendedores y en una oportunidad para las pequeñas y medianas empresas (pymes) del país.

México es uno de los estados con mayor diversidad en el mundo al contar con 174 reservas naturales, 2,500 especies protegidas y el arrecife más grande a nivel global, que se encuentra en el norte de Quintana Roo, de acuerdo con la Secretaría de Turismo (Sectur).

Estas características permiten que el mercado del turismo en la república tenga un valor de 120,000 millones de dólares al año, de los cuales 8,000 millones de dólares son generados por el turismo de aventura, lo que representa 6.6% del total.

Este sector es definido por Jorge Hernández, presidente de la Confederación Nacional Turística (CNT), como el conjunto de actividades recreativas asociadas a desafíos impuestos por la naturaleza.

Sin embargo, para Alejandro Arvizu, socio líder de la industria de turismo de PricewaterhouseCoopers (PwC), este monto representa una baja aportación económica para la gran capacidad que tiene el país de desarrollar a este segmento, “por lo que es necesario que los empresarios identifiquen sus áreas de oportunidad, repliquen modelos exitosos, certifiquen a su personal e inviertan en la promoción del sector. Si cumplen con estas medidas, ayudarán a dar mayor impulso al turismo de aventura”.

Visitantes, cada vez más selectos

De acuerdo con cifras de la CNT, los ecoturistas tienen una estancia promedio de entre siete y ocho días en el destino visitado y gastan 15% más que los turistas de destinos de sol y playa -quienes invierten alrededor de 7,000 pesos en su periodo vacacional-, debido a que tienen que rentar equipos, ingresar en lugares que cuenten con medidas de seguridad específicas y contratar a guías de turistas calificados.

“A pesar de que hay una amplia oferta de actividades y proveedores, uno de los principales retos del sector es la existencia de muchos servicios de turismo de aventura similares entre sí, 90% de los cuales es de pequeñas o medianas empresas que deben aprender a diferenciarse de su competencia a través de la innovación, competitividad y valor agregado de su oferta de servicios”, señaló Arvizu.

Para lograrlo, una de las estrategias que Dalila Calvario, presidenta de la Asociación Mexicana de Turismo de Aventura y Ecoturismo AC (AMTAVE), recomienda a empresarios y emprendedores es tomar en cuenta que el perfil de los consumidores es de entre 25 y 45 años de edad, pues “es la diversidad de edades de quienes practican el turismo de aventura la que facilita el desarrollo de una amplia variedad de actividades; los empresarios sólo tienen que obtener la certificación que cada una requiere para ofrecer calidad en sus servicios”, detalló.

Otra manera de hacer más competitivo a este mercado es actualizar y capacitar de manera constante a los encargados de guiar a los turistas, y enlazar al segmento de turismo de sol y playa con el de naturaleza para dar a conocer el potencial que tiene México e incrementar las aportaciones que el ramo hace a la economía nacional.

Entre las zonas que están mejor posicionadas en turismo de aventura, de acuerdo con Verónica Aller, académica de la Facultad de Negocios de la Universidad Anáhuac México Sur, se encuentran Valle de Bravo, Avándaro, el Parque Nacional El Chico en Hidalgo, las Barrancas del Cobre en Chihuahua, la Sierra de Santiago de Nuevo León y Jalcomulco, Veracruz, entre otras, entidades en las cuales las pymes ofrecen desde visitas guiadas y actividades específicas, hasta hospedaje y alimentos.

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CRÉDITO: 
Fabiola Naranjo, El Economista