La economía colaborativa se expande en AL

Foto EE: Angélica Pineda

En los últimos 15 años, la inversión relacionada con la economía colaborativa en el mundo rozó los 26,000 millones de dólares y, aunque su tasa de crecimiento global fue de 25% en el 2014, en América Latina esta nueva modalidad de hacer negocios se encuentra en una etapa incipiente, siendo Brasil, México y Argentina los países que muestran el mayor dinamismo.

De acuerdo con el estudio Economía Colaborativa en América Latina, realizado por BID (Banco Interamericano de Desarrollo), Fomin (Fondo Multilateral de Inversiones) y la IE Business School, se detectaron 107 diferentes startups en la región. Más del 80% tiene cinco años o menos de existencia y 63% empleaba de uno a 10 personas.

El informe fue presentado en el Centro de Innovación BBVA Bancomer por Alberto Francisco Bucardo, especialista del Fomin México, Carlos López-Moctezuma, director de Innovación de la institución bancaria y Ricardo Pérez Garrido, profesor de Innovación digital de la IE Business School.

En éste se indica que los factores que han potenciado la expansión de la economía colaborativa son el desarrollo tecnológico, la crisis económica y el desempleo; también los valores medioambientales y de sustentabilidad en el consumo y la producción, así como regulaciones económicas ineficientes en los mercados en los que operan dichas iniciativas.

En América Latina, el Fomin destaca que la conectividad y el auge del emprendimiento, así como una población de 140 millones de jóvenes han contribuido al surgimiento de iniciativas que buscan impactar de manera transversal en sectores como la movilidad, el turismo, la educación, finanzas y sanidad.


De hecho, el 27% de las startups se dedican al alquiler y 13% al intercambio y producción, respectivamente. En México (45%) y Brasil (24%), el transporte es la principal actividad. En nuestro país también destacan los servicios financieros (18%) y a empresas (12%).

Regulación debe evolucionar

A principios de junio, la Comisión Europea instó a los países de la Unión Europea a impulsar regulaciones que permitan la creación de nuevos modelos de negocios; que protejan a los consumidores y aseguren las condiciones fiscales y laborales justas. En esa región, la economía colaborativa movió cerca de 28,000 millones de euros en 2015, el doble que el año anterior.

En el estudio, Ricardo Pérez calificó como punto clave la regulación, entendida como la flexibilización de mercados, como el de transporte y alquiler, para igualar las reglas de competencia, subiendo barreras para los nuevos jugadores y bajando otras para el negocio tradicional.

Sociedad de Emprendedores Públicos

En el plano laboral, comentó en entrevista, “la legislación debe evolucionar para proteger a los prestadores de servicio o freelancers para que no queden desamparados”. El especialista señaló que 34% de la población de Estados Unidos ya ofrece sus servicios como trabajador independiente y un estudio de Intuit señala que llegará a 40% en el 2020.

Se debe buscar, dijo, un tipo de protección laboral distinta a la que rige actualmente, pero que permita a los trabajadores autónomos tener cierta seguridad a la hora de unirse a estas plataformas.

Las instituciones y la sociedad deben plantearse qué es lo justo ¿que cada persona se cuide? Porque eso se escapa al estado de bienestar que los estados quieren construir, planteó.

“Habrá que buscar una nueva definición de lo ‘justo’, en relación con estas nuevas empresas y sus no-empleados. Buscar el justo medio entre la nada y lo que tenemos ahora. Creo que -por lo pronto- el mensaje es claro: no tenemos la respuesta todavía”, reflexionó el académico.

El regulador debe trabajar para encontrar la regulación pertinente, consideró el especialista.

“Aquellos que lo hagan rápido favorecerán el crecimiento de iniciativas locales, con las cuales tendrán una ventaja competitiva”, concluyó.

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CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario