Ecommerce, la puerta de entrada a China

Foto EE: José Roberto Guerra

China es el mercado ideal para conquistar Asia, o al menos eso dice Alejandro Salas Montenegro, consejero de ProMéxico en Shanghái. “Es un mercado muy dinámico, que facilita operaciones en Taiwán, Corea y Singapur; es un buen punto de llegada continental”, menciona. No en vano los 40 años de relación comercial con México, que tan sólo en 2014 alcanzó un monto de 72,220 millones de dólares.

Pero exportar a China, de manera tradicional, tiene su ciencia. Primero hay que buscar un socio interesado, una vez que se cierra el trato hay que enviar el producto, regularmente se hace por vía marítima (lo más barato del mercado). Según el Banco de México, un contenedor de 20 pies (33.20 m3) cuesta 1,499 dólares y tarda aproximadamente 21 en llegar a China. Una vez que el artículo está en tierras asiáticas, el importador local tiene que desembolsar un arancel de 25% para sacar la mercancía de la aduana, lo que encarece el valor de lo comercializado.

Por tal motivo, el funcionario mexicano recomienda apoyarse en la tecnología y apostar por el comercio electrónico. Y es que de los 1,380 millones de habitantes que hay en China, 721 millones tienen acceso a Internet, según el nuevo informe publicado por la Comisión de la Banda Ancha para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Y de éstos, según ProMéxico, 400 millones realizan transacciones electrónicas.

“Es un número abrumador”, expresa Salas Montenegro, quien agrega que la compra y venta de productos online es una acción que se realiza con mucha frecuencia en el país asiático: “es normal que le gente pida desde la comida del día hasta préstamos personales por Internet”.


En México, todavía hay mucho que recorrer en el tema del ecommerce, pero Alejandro Salas asevera que esta modalidad es la puerta de entrada a China. Por ejemplo, para comercializar durante el pasado 11/11 (11 de noviembre) o llamado Día de los Solteros –que es un equivalente al Black Friday de Estados Unidos– una empresa china compró ocho contenedores de aguacate (los contendedores estándar tienen una capacidad de 23,000 kilogramos).

“Éste es el futuro del comercio en el mundo, al menos en países como Singapur, China y Estados Unidos. Además, es una buena forma de dinamizar las ventas”, por lo que tarde o temprano, los empresarios mexicanos van a tener que abrazar esta modalidad de hacer negocios.

Aunque la virtualidad no es sinónimo de nulas relaciones personales, ya que los empresarios chinos buscar crear el guanxi, término que significa “red de relaciones”, y es que ellos valoran las conexiones solidarias, de confianza y de apoyo, por lo que siempre hay que alimentar la relación de negocio que no se basa en el cierre de contratos, sino en la correspondencia emocional.

El mexicano tiene que acercarse, invertir en viajes a China para conocer a los empresarios que se caracterizan por tener una actitud propositiva y abierta, dinámica y abierta a nuevos mercados (…) poco a poco se va cimentando la relación, hay que tener paciencia”, afirma Salas Montenegro.

Aguacate, el producto insignia

A pesar de que en 2015 se aprobó el ingreso de aguacate chileno y peruano a China, nueve de cada 10 de estos frutos que se consumen en el país asiático son de origen mexicano, asegura el consejero de ProMéxico en Shanghái.

“El aguacate nacional es el producto insignia en China, hemos tenido crecimientos anuales del 300% a pesar de que hace cinco años todavía era desconocido”, expone el funcionario, quien agrega que fue hasta 2013 cuando los asiáticos categorizaron el fruto como un súper alimento debido a su valor nutricional.

Cifras de ProMéxico revelan que en 2013 China importó 854 toneladas de aguacate, equivalentes a 2.37 millones de dólares, cifra que representa un crecimiento de 568.7% en comparación con el año anterior. Mientras que en 2014, las ventas totales de este producto alcanzaron los 749.44 millones de dólares, es decir, 353,000 toneladas.

Lo cremoso del producto mexicano es la clave de su éxito. Según Salas Montenegro, si hay algo que los chinos aprecian de los alimentos es su color, sabor y textura. Pero hay otras frutas que también se han popularizado en la región asiática, oportunidad que debe ser aprovechada por los productores nacionales, tales como zarzamoras, frambuesas y uvas; sin dejar de lado los productos como el maíz, los pescados y mariscos, y la carne de res.

Datos de la entidad mexicana muestran que en el último año 67% de las exportaciones a China fueron relacionadas a la manufactura, 27% automóviles ligeros, 17% minerales de cobre y sus concentrados, 9% partes y accesorios de vehículos, 8% aceites crudos de petróleo y 5% desechos de cobre.

China es un mercado enorme, “hay que entender que no porque existan más de 1,350 millones de personas, habrá 1,350 millones de compradores. Hay que hacer un esfuerzo para poder ingresar al país asiático”, refiere el representante de ProMéxico, quien complementa que hay que cuidar el changarro: “Al principio va a ser un periodo de prueba, en lo que te conocen, el pedido será conservador, pero conforme avance la relación será mucho más atrevido”, finaliza.

zyanya.lopez@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario

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