El desconocimiento no impide conquistar mercado de la India

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El yoga y las especias son lo primero que viene a la mente del empresario mexicano cuando se le habla de la India, a pesar de que “el país asiático es uno de los centros de negocios más grandes del mundo”, asegura Rodrigo Blanco, consejero de ProMéxico en Nueva 
Delhi. Pero también entre los indios cunde el desconocimiento, quienes tienden a confundir nuestro país con Nuevo México, entidad de Estados Unidos.

A pesar de ello, los lazos comerciales siguen reforzandose. Y es que India es el decimosegundo socio comercial de México y tercer importador de petróleo. Además, es el tercer destino de las exportaciones mexicanas a países asiáticos, con alrededor de los 1,000 millones de dólares.

El comercio bilateral entre India y México asciende a 4,800 millones de dólares, y ProMéxico augura un crecimiento potencial:

“Tanto en México como en la India platicamos, nos hacemos amigos, hablamos de la familia y después cerramos el trato”, indica Rodrigo Blanco, quien ha estado al frente de la oficina de promoción de ProMéxico desde hace siete años. El reporte Perspectivas de Comercio Internacional de HSBC vaticina un incremento anual de 12% entre el 2021 y el 2030 en las exportaciones hacia al país asiático.

Hasta ahora, hay 60 compañías indias establecidas en México (con un capital de 3 billones de dólares) y 13 mexicanas que operan en ese país (con inversión de 800 millones de dólares).

Qué sí y qué no hacer

Las pequeñas y medianas empresas (pymes) tienen miedo de llegar a un país que no conocen, pero es importante que se liberen de estereotipos y dejen de pensar que en la India y en China se plagian las ideas y productos, recomienda el funcionario. Hay compañías, agrega, que se atrevieron a conocer ese país y ahora producen únicamente para satisfacer las necesidades de los más de 1,300 millones de indios.

“Es un mercado que estamos desaprovechando”, advierte Rodrigo Blanco, ya que 80% de las exportaciones es de crudo, fertilizantes, hierro, acero y productos de ingeniería, cuando los indios buscan bebidas alcohólicas (cerveza y tequila), salsas y chiles procesados, ingredientes para panaderías, pulpas congeladas y aceite de aguacate.

“No debemos olvidar a la creciente clase media que apuesta por joyería de oro y plata, en la que los diseños exclusivos son los más cotizados”, agrega, y aconseja no entrar a la comercialización de manufactura avanzada, ya que la mano de obra asiática es mucho más barata y “nos vuelve poco competitivos”.

El éxito en la India es posible. Barreras como el idioma son fácilmente aniquiladas. Sin embargo, hay que conocer muy bien el mercado. Por ejemplo, no vender productos cárnicos de vacuno, ya que este animal es sagrado para el país.

Lo que más funciona es llegar y establecerse en una región, conocer sus necesidades y, posteriormente, ir creciendo”, recomienda finalmente Rodrigo Blanco.

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CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario