Crisis viviendera, oportunidad para pymes

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El sector es uno de los principales detonadores del crecimiento

La caída de las grandes desarrolladoras como Homex, GEO y URBI es una oportunidad para que las constructoras pequeñas y de reciente creación puedan satisfacer el mercado de la vivienda, así lo explicó Marco Antonio Licón, director general de Desarrolladores Urbanísticos las Piedras.

Para nosotros es una oportunidad (la crisis de las grandes vivienderas): el mercado se tiene que satisfacer. Yo creo que la demanda de vivienda no es lo que venía siendo en los años anteriores, pero vendrán buenos años”, confió Licón.

Entrevistado en el marco del 5° Foro Internacional de Vivienda Sustentable, el representante de la empresa de apenas de tres años de funcionamiento mostró su preocupación por la crisis por la que atraviesan las grandes desarrolladoras.

“Yo creo que es malo que estas empresas tengan problemas porque durante mucho tiempo el sector de la vivienda fue un detonador de la economía en años anteriores y esto, en lugar de beneficiar al país, perjudica a los mexicanos”.

Bancos detienen los créditos

Pese a que la desarrolladora trabaja con financiamiento propio, Licón reconoció que cuando han tratado de acercarse a instituciones financieras para obtener algún crédito que incentive la construcción, éstas se lo han negado.

“Desde nuestra experiencia, vemos que las instituciones están deteniendo los créditos a los constructores; de hecho, los funcionarios públicos nos dicen que son pocos los créditos que se han otorgado a los desarrolladores”.

A pesar de este obstáculo, Licón auguró un buen futuro para la firma, con una mayor expansión en la zona donde operan, Tepatitlán de Morelos, Jalisco, con un crecimiento de entre 11 y 12 por ciento.

Licón argumentó que si el Infonavit otorga a las pequeñas desarrolladoras de vivienda la oportunidad de remodelar y reparar la vivienda abandonada que recupere, con el fin de ofrecerla después, habrá un gran nicho de oportunidad para este tipo de desarrolladoras.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Fernando Gutiérrez, El Economista