Crear clústeres impulsará la RSE

México ha tenido un desarrollo exitoso en cuanto a clusterización se refiere, por esta razón fue seleccionado como sede del Congreso Mundial de Clústeres, que organiza TCI Network, la principal red global de profesionales en el ámbito de la competitividad, clústeres e innovación.

Para esta edición, que se llevará a cabo del 10 al 13 de noviembre, en Nuevo León, el tema central será “Creando valor compartido”, un concepto propuesto por Michael Porter, en el que se plantea que la responsabilidad social ya no es suficiente y que las empresas deben asumir un liderazgo para que vuelvan a conectar su éxito con el progreso social.

“El valor compartido es una evolución de una parte del concepto de clúster y tiene varias aristas, unos lo ven como una alternativa más completa a la Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Porter dice que la responsabilidad social de las empresas muchas veces se limita a ayudar a la comunidad, pero no deja algo externo, y que al crear proyectos de valor compartido, propiciará un modelo de negocio exitoso”, comenta Manuel Montoya, director del Clúster Automotriz de Nuevo León y vocero del Congreso.

Un clúster crea valor compartido desde el momento que reúne a un grupo de empresas y exponen sus puntos de vista, pues generalmente 80% que integra un clúster tiene el mismo problema o necesidad, son creadores de valor compartido porque ya están realizando una acción fuera de la propia organización, pero también les ayuda como empresa.

En Nuevo León se han resuelto diversas fallas de mercado. “Por ejemplo, en la industria automotriz, la mayoría dice que faltan técnicos especializados y proveedores comprometidos, y si nos organizamos podemos formar esos técnicos que tanto hacen falta en la escuelas y formar proveedores, que ya existen, pero a lo mejor con ciertas cualidades para al final crear una base de proveedores que les va a servir a muchos, pues va a ser un pull en la región que ayude a distintas empresas”, explica Montoya.

Otro ejemplo que expuso el directivo es el de los parques públicos. En las colonias todos tenemos juegos para los niños y “si no nos ponemos de acuerdo ese parque va a ser un basurero, tenemos que ponernos de acuerdo y entre todos cuidarlo, darle mantenimiento para que esté mejor y se comparta a su vez con otras personas, pero conscientes de que el trabajo es compartido para obtener los buenos resultados que se han logrado, este valor si lo llevamos a nivel industria es buscar qué hacer para favorecernos”.

La responsabilidad social es colaborar con el entorno y proveedores, haciéndolos parte del clúster para que aprovechen lo que éste genera para todos. “A la empresa le conviene tener mejores proveedores, que estén más capacitados, que la gente quiera trabajar ahí, por las prestaciones, salarios, que se asemejen con los corporativos, de modo que exista un buen funcionamiento interno y se proyecte al exterior”, detalló.

Finalmente, Manuel Montoya afirma que la responsabilidad social seguirá siendo útil mientras las empresas se preocupen por su entorno, pero hoy se necesita ver más allá, generando una estructura que perdure en el tiempo, pues muchas veces las acciones dependen de las personas que llevan los proyectos, de dinero, de tiempo, entre otros. Los clústeres de Nuevo León fueron impulsados por empresas grandes y se han mantenido porque si una sale, hay otras que quieren entrar. La propuesta va más allá de institucionalizar la responsabilidad social para que no se quede como voluntad o una herramienta de marketing.

viridiana.diaz@eleconomista.mx

acv

CRÉDITO: 
Viridiana Díaz / El Economista

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