Competitividad de las microempresas

Foto: Archivo./ elempresario.mx

La competitividad empresarial es definida por los expertos como la capacidad que tiene una organización de mantener sistemáticamente ventajas competitivas que le permitan alcanzar, sostener y mejorar una determinada posición en el mercado. Más aún, se puede decir que es hacer las cosas mejor que los demás.

De esta manera, la competitividad está directamente relacionada con la forma de planear y desarrollar cualquier iniciativa de negocios. Cuando el empresario se toma el tiempo necesario para planear, esto es, establecer metas y objetivos, diseñar programas para alcanzarlos y realizar la evaluación para mantener al día los planes, en fin, para tener el control, está identificando las oportunidades que le permiten ser proactivo y ser más competitivo.

La ventaja competitiva de una empresa, es decir, los conocimientos económicos, financieros, tecnológicos y humanos de los que dispone, los mismos de los que carecen sus competidores o que estos tienen en menor medida, hace posible la obtención de unos rendimientos superiores a la competencia. Esta habilidad se origina en esa capacidad de planear y organizarse.

Un uso más eficiente

Las Pymes lograrán ser más competitivas en la medida en que hagan un uso eficiente y eficaz de los recursos con los que cuentan, por lo que es necesario hacer un plan.

Quizá la mejora más sensible que puede incidir en la competitividad es la que se realiza en los recursos humanos. Alguna sugerencia sería establecer un sistema de incentivos donde se premie la disminución de desperdicios repartiendo parte de este ahorro entre los trabajadores y la empresa. Otra forma sería establecer un sistema de bonos a la productividad donde se logre mantener la calidad del bien o servicio ofertado. También se podrían establecer sistemas de incentivos individuales para recompensar a aquel colaborador que está cubriendo con sus expectativas más allá de lo que se esperaba de él, independientemente del tipo de incentivo que se utilice es necesario que estén bien definidas las metas u objetivos que se deben de cumplir para alcanzar el incentivo, además es importante que esté claro el incentivo o el cálculo del mismo y establecer el plazo en que se harán las revisiones. De lo contrario se provocará frustración y se perderá la competitividad.

La búsqueda continua para encontrar esta ventaja competitiva requiere de un proceso de innovación constante que si logra una mejora continua permitirá que esta ventaja se incremente.

El tener esa ventaja competitiva permite la diferenciación con la competencia y el posicionamiento en los mercados.

*Mtro. José Antonio Bohon Devars, catedrático de la Universidad Anáhuac del Sur.

elempresario@elempresario.mx

CRÉDITO: 
José Antonio Rohon Devars*

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