E-commerce, opción sólo para 20% de las mipymes

Usar una plataforma de envío para una tiendita de abarrotes no resulta redituable. Foto: Shutterstock

El confinamiento ha incitado a las que las micro, pequeñas y medianas empresas se apalanquen de la tecnología para continuar teniendo ingresos; sin embargo, las plataformas digitales como el e-commerce solo es accesible para 20% de estas empresas, de acuerdo estudio realizado por Fundes México.

El servicio de entrega a domicilio y comercio electrónico beneficia a las grandes empresas y se aleja de las mipymes debido a las restricciones económicas que tienene los pequeños negocios, pues su flujo de liquidez no les permite invertir en grandes tecnologías o solventar la comisión que generan las plataformas.

De acuerdo con Boston Consulting Group y su estudio Amenaza de cierre para las Micro, Pequeñas, en Brasil, México y Colombia, las búsquedas de Google para servicios de entrega a domicilio como Rappi, Uber Eats e iFood aumentaron 95% en las últimas dos semanas de marzo. Estos servicios pueden proporcionar un flujo de caja continuo para los restaurantes, pero pueden cobrar hasta 30% de comisión y requieren un contrato formal, lo que los hace inaccesibles para las mipymes o los negocios informales.

Por ejemplo, usar una plataforma de envío para una tiendita de abarrotes no resulta redituable ya que en promedio tiene un 8% de ganancia en los productos y la aplicación solicita una comisión de 30 por ciento.

“Las restricciones asociadas con el Covid-19 pondrán en riesgo a toda la industria de servicio de alimentos. Con una disminución potencial de la demanda del 60% al 80% durante un solo mes, aproximadamente 75% al 80% de estos locales en Brasil, México, Colombia”, detalla la consultoría.

En el caso de las tienditas y mercerías, verán un aumento inicial en la demanda de productos básicos, seguido de una disminución a largo plazo en sus ingresos a medida que la recesión avance y el ingreso disponible de las personas se reduzca.

La pérdida de estos negocios tendría efectos posteriores en los clientes, proveedores, distribuidores y otras partes interesadas e inhibiría la capacidad de las economías de América Latina para recuperarse una vez que termine la recesión.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario