Clausuran casas de empeño y joyas en Puebla

Foto: Archivo/El Economista

Ayuntamiento cerró 30% de los establecimientos que operan en la ciudad, de mayo a la fecha

Puebla, Pue. El ayuntamiento clausuró 30% de las 600 casas de empeño y negocios de compra-venta de oro y plata que operan en la ciudad, de mayo a la fecha, debido a que no cumplían con las normas de funcionamiento.

El director de Normatividad y Regulación Comercial en la angelópolis, Luis Mora Velasco, comenta que entre las irregularidades en que incurrieron dichos establecimientos está que no contaban con permisos o éstos ya habían expirado, no tenían facturas de lo que ofertaban y había algunas deficiencias de seguridad en sus instalaciones.

Refiere que desde el año pasado, la comuna realizó un padrón de estos negocios que, de cuatro años a la fecha, comenzaron a proliferar, entre los cuales detectaron que algunos operaban sin licencia.

En el 2012, el cabildo de Puebla modificó el Código Reglamentario, en el que se indica que los negocios dedicados a estas actividades deben exigir factura de los artículos o bien, exigir la identificación oficial de la persona que vende o empeña algún artículo.

Mora Velasco comenta que a pesar de que se tiene un padrón, continúan con los operativos para ubicar a más negocios que funcionen de manera irregular, sobre todo en colonias populares, donde también hay locales de compraventa de oro y plata.

Expone que las casas de empeño y los que comercializan metales preciosos sin regularización se mueven constantemente en la ciudad de un local a otro, con el objetivo de no ser ubicados por las autoridades.

Apunta que en el caso de los establecimientos identificados se les dio un periodo de seis meses para regularizarse, sin embargo, “200 no se apegaron a la norma y fueron cerrados, mientras que los 400 restantes sólo tienen pendientes algunos trámites”.

Calificados como changarros

El extitular de la Profeco en la entidad, Bernardo Hinojosa Polo, menciona que, en el caso de las casas de empeño, deberían registrarse como instituciones financieras y no como simples comercios, pero como incumplen con los requisitos de prestar dinero y ofrecer el servicio de ahorro, entonces no entran al primer esquema.

Expone que las autoridades municipales tienen registrados a estos establecimientos como cualquier changarro, pese a que su actividad comercial es 100% financiera, y agregó que la queja más recurrente contra esos giros comerciales, cuando estuvo en la Profeco, era la subasta de artículos electrodomésticos y electrónicos que no funcionan bien, los cuales ya no eran cambiados una vez salida la mercancía.

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CRÉDITO: 
Miguel Hernández, El Economista