Las ciudades que facilitan a las mujeres emprender

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Las mujeres desempeñan un papel muy importante en la economía de los países. Su poder de gasto global como consumidoras asciende a 20,000 millones de dólares anuales y espera que suba a 28 trillones hacia el 2020. Hoy también representa 40% de la fuerza laboral mundial, y sin embargo, aún enfrentan grandes retos para iniciar un negocio, debido a factores socio-económicos y culturales que ponen trabas a su inserción, aunque la brecha se cierra cada vez más.

Un estudio de Dell, el We Cities 2016, indicó que Nueva York es la mejor de 25 ciudades -incluyendo México- para que las mujeres emprendan un negocio de alto impacto, al contar con mercados y capital; cultura y talento, y su alto desempeño en políticas de habilitación para acceder a mercados, entre otros factores que mide el ranking, que pone en segundo lugar al Área de la Bahía (San Francisco y San José) y en tercero a la ciudad de Londres. Estocolmo y Singapur cierran el top five.

En este estudio, elaborado desde hace cuatro años, Dell identificó 70 indicadores de los cuales 44 tienen un componente basado en el género. Estos fueron clasificados en cinco categorías sobre las características de las ciudades, como son capital, tecnología, talento, cultura y mercados, y estos a su vez se agruparon en entorno operativo (capital, talento y mercados) y entorno propicio (cultura y tecnología).

El acceso a capital sigue siendo uno de los principales retos de las mujeres emprendedoras, aunque ha habido una ligera mejoría. En este rubro Nueva York, el Área de la Bahía y Londres tiene las mejores condiciones para las mujeres emprendedoras y son estas mismas urbes las que ofrecen las mejores condiciones en cuento a mercado (tamaño, oportunidades para escalar el negocio y la transparencia para llegar a potenciales clientes, así como las políticas locales que ayudan a nivelar el campo de juego para las mujeres empresarias).

En talento (probabilidad de hallar a mujeres con la experiencia y habilidades requeridas para escalar el negocio y una fuerza laboral con la educación necesaria para que la empresaria construya un equipo competitivo), las ciudades mejor ubicadas en el ranking de Dell fueron el Área de la Bahía, Munich y Washington DC.

La categoría de Cultura mide el nivel de mentores, red de contacto, y modelos a seguir, así como como políticas que permiten a la empresaria asumir una posición de liderazgo y negocios exitosos. Este rubro fue encabezado por Toronto, seguido de Nueva York y Sidney.

La categoría de Tecnología midió la conectividad vía internet y los canales de medios sociales, el costo de estar conectado; las políticas que permiten a la mujer el acceso a información útil, datos y tecnología. En ella Estocolmo fue la ciudad mejor calificada, seguida por Beijing y Singapur.

México quedó en el lugar 18 del ranking, por delante de Sao Paolo, las dos únicas ciudades de América Latina consideradas en el estudio de Dell.

DISPARIDAD SE VA CERRANDO

El Reporte Especial sobre las Mujeres Emprendedoras GEM 2014, reveló que en 61 economías de 83 que fueron estudiadas, la tasa de emprendimiento femenino en etapas tempranas aumentó 7% desde 2012 y la tasa de género (proporción entre hombres y mujeres que participan en la actividad empresarial), se redujo 6% en el mismo periodo.

En 10 economías de América Latina (Salvador y Brasil), Asia Sur-Oriental (Vietnam, Indonesia, Malasia y Filipinas) y África (Zambia, Nigeria, Uganda y Ghana), las mujeres son propensas a volverse empresarias en comparación de los hombres. En contrate, en aquella que se manejan por la innovación y la eficiencia, como pueden ser los europeos y las asiáticas exhiben tasas de participación femenina inferior a la mitad de la de los hombres. Turquía es un claro ejemplo, en ese país por cada tres mujeres emprendedoras hay 10 hombres de negocios.

El nivel educativo se acerca a la paridad: 33% de las emprendedoras tiene un título de secundaria o superior contra 36% de los hombres. En todos los países evaluados, las mujeres entre 25 y 34 años son más propensa a emprender un negocio, respecto a aquellas entre 45 y 64 años, donde están las menores tasas de emprendimiento.

angelica.pineda@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario

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