Cambio fiscal, benéfico y sin prórroga

Foto: Especial

Evolucionar a facturación electrónica será obligatorio en 2013

De acuerdo con un sondeo realizado por la empresa RSM Bogarín en América Latina, la facturación electrónica está funcionando, pero lo que falta es que empresas y autoridades profundicen en el tema para que se realice de manera más eficiente, dijo Rodolfo Martínez Septién, miembro del Consejo de Directores de la compañía.

El líder de factura electrónica del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Fernando Martínez Coss, advirtió que el esquema propuesto por las autoridades los obliga de manera directa a migrar, no importando el giro o tamaño de los negocios. “Es una condición de cumplimiento para los contribuyentes que tengan ingresos superiores a los 4 millones de pesos y están obligados a hacerlo”.

Durante el panel “Retos para Migrar adecuadamente a la Factura Electrónica”, organizado por El Economista y elempresario.mx, los expertos coincidieron en que la implementación de este sistema es resultado de un nuevo orden mundial y no es capricho de las autoridades mexicanas.

“A los mexicanos no nos gustan los cambios, es algo que no podemos negar. Cuando nos dicen hay una evolución a la facturación electrónica y es obligatorio, todos piensan que les afectará; sin embargo, este esquema tiene más alcances y es cuestión de mentalizarnos que nos beneficiará, aunque seamos pequeños empresarios”, aseguró César Gonzalo, director general de Folios Digitales y vicepresidente de la Asociación Mexicana de Facturación Electrónica.

“Quizá estuvo mal implementada la campaña de información, porque se dijo que el cambio era obligatorio y no se informó primeramente que era algo benéfico”, admitió el expecialista.

Al respecto, María Elena Polanco Cohen, gerente de Negocios de la empresa MYSuite, confía en que pronto las facturas electrónicas sean 100% digitales y deje de imprimirse más papel. “Debido al cambio climático, también se decidió adoptar este nuevo esquema y ojalá al corto plazo todos los empresarios, chicos o grandes, emitamos este tipo de factura”.

Riesgos

Ante esto, comentó que los retos principales con los que se encontrarán las empresas son la falta de infraestructura, tanto el software adecuado como acceso a Internet; así como la cultura y el arraigo por las viejas prácticas y el uso de papel, que todavía prevalece entre los negocios.

“Aunque hay soluciones para personas física y morales, así como para las necesidades de cada empresa, por su tamaño o condición, lo que hay que tomar en cuenta es con qué tipo de proveedor nos acercaremos”, acotó.

En este sentido, Fernando Martínez invitó a los empresarios a acercarse a los proveedores autorizados por el Sistema de Administración Tributaria para que no les den gato por liebre: “Los 52 proveedores autorizados por el SAT son contribuyentes ejemplares y están certificados para ofrecerles asesoría y no defrauden a quienes tienen la intención de migrar a la e-factura”, dijo confiado.

“Les recomiendo a los empresarios que tomen su decisión antes para que puedan tener una buena asesoría por del SAT y de los proveedores”, explicó María Elena Polanco Cohen.

La migración a la digitalización de la factura puede significar un costo importante para ciertas empresas, pero se pueden adquirir PAC o paquetes con las empresas dedicadas al software a corto plazo para probar qué solución es la más indicada, “se puede tomar como punto de referencia el número de facturas en papel que emitiste al año anterior y de ahí partir para contratar un paquete”, detalló el
Director General de Folios Digitales.

No habrá marcha atrás, así que los expertos invitan a todos los empresarios que no han migrado a este nuevo sistema a que se informen, se acerquen a los proveedores autorizados o a las empresas de soluciones en software para encontrar una solución y anticiparse al periodo límite establecido, que es el 31 de diciembre de este año.

“Si un empresario decide no utilizar la factura digital, nadie le pagará; si bien el cambio no fue diseñado de una manera sencilla, tampoco es para perjudicarlos, sino que se busca reducir al mínimo los márgenes de error”, finalizó Martínez Septién.

CRÉDITO: 
Diana Salado