El Buen Fin, con potencial de crecimiento

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Se incrementarán las ventas 30 o 40% con respecto al 2011: ITESM

Hoy inicia la segunda edición del proyecto comercial El Buen Fin, por lo que ya se perciben las innumerables transacciones, que se espera sean capaces de retribuirle frutos a todos los actores participantes: gobierno, empresas y comercios, consumidores y, por extensión, la economía nacional.

De acuerdo con Haydee Moreyra, docente del Departamento de Economía y Finanzas del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) Campus Estado de México, resulta innegable que la iniciativa realizada por primera vez en noviembre del año pasado, coadyuvó al repunte del comercio y al decrecimiento de la tasa de desempleo en ese periodo —aunque fueran empleos temporales—, mientras que en este 2012 la intención es concretar expectativas más ambiciosas.

Se tiene la intención de que las ventas se incrementen 30 o 40% con respecto a 2011—con ventas por 106 mil millones de pesos—, esto significa casi 140 mil millones de pesos; yo creo que se trata de una meta factible, pues si observamos el ambiente macro de México, si bien hay una desaceleración, todavía no es tan profunda como a lo mejor podría ser en dos o tres años, además existe certidumbre política”, comentó la catedrática.

Sin embargo, la propuesta enfocada a reactivar el sector económico de la nación, está la otra parte, la de los consumidores, que pueden inmiscuirse en dinámicas de endeudamiento, sobre todo si no llevan control de los recursos que efectivamente poseen, si no cuentan con capacidad de pago en efectivo, y si no toman las pertinentes mediadas cautelares en cuanto la utilización de créditos para realización de compras.

Un dato contundente, en este sentido, es el incremento de la cartera crediticia que el Banco de México reportó durante el mes de noviembre de 2011, momento en el cual se materializó El Buen Fin. “Banco de México tiene una estadística donde se ve que al menos en lo que atañe a noviembre del año pasado, en comparación con el mismo mes del 2010, hubo un crecimiento en la cartera de tarjetas de crédito de un poco más de 9%, cuando en un periodo normal, digamos octubre por ejemplo, sin este tipo de iniciativas, alcanza 7%”, indicó la especialista en economía y finanzas del ITESM.

No existe problemática ligada a ese ascenso, en tanto lo solicitantes de crédito cumplan con las obligaciones que el acto les supone, como ocurrió en alguna medida hace 12 meses, cuando muchas personas decidieron adelantar sus compras decembrinas, y pagaron puntualmente los costos implícitos al empleo de plásticos, que según Moreyra, repercutió en el descenso de la tasa a lo largo del mes siguiente.

Sugerencias para aprovechar El Buen Fin, sin empeñarse en el intento

En esta dirección, Haydee Moreyra aporta diversas recomendaciones que pueden trascender en un status financiero firme, sin perder ocasión de capitalizar las promociones u ofertas que habrán de desplegarse del 16 al 19 de noviembre del año en curso.

La primera sugerencia es informarse de todo lo que significa el programa El Buen Fin, más aún ahora que ya tiene su página de Internet; la idea es que lo busquen, que vean ahí la información que tiene disponible, qué establecimientos están en la iniciativa y qué tipo de productos pueden conseguir”, señaló la profesora en Economía y Finanzas.

Con relación al empleo de tarjetas de crédito, Moreyra, efectuó diversas consideraciones: uno, según la Condusef, resulta puntual no destinar recursos superiores al 30% de los ingresos percibidos para saldar deudas; dos, al adquirir un producto con plásticos se debe cumplir con las fechas de corte para la ejecución de pagos, en aras de no generar cargos; y tres, si se va a comparar a algo a meses sin intereses, cerciorarse de los costos desligados a ese concepto (como los asociados al manejo de cuenta y al otorgamiento de crédito, efectivamente cobrados por las entidades bancarias), los cuales habrán de añadirse al costo total del artículo adquirido.

Adicionalmente, es imprescindible llevar a cabo una evaluación de los objetos que se pretende conseguir, de modo que éstos cumplan con ciclos de vida a mediano y largo plazo, y por ende, hagan valer la pena invertir en ellos. “Yo creo que El Buen Fin es para evaluar este tipo de productos, que puedas liquidar en poco tiempo, y que además te van a dar un tiempo de vida más prolongado”, agregó Moreyra.

Otra sugerencia insoslayable, reflexionó la maestra, es que si se va a recibir el aguinaldo de forma adelantada, lo ideal es seguir una línea de conciencia aplicable para cualquier época: construir un presupuesto y una lista de objetos que se desea o se requiere comprar, con miras a repartir proporcionalmente el capital que se tenga a la mano.

Con referencia a préstamos individuales o vía nómina, hay que remarcar que su solicitud debe obedecer a eventualidades o imprevistos, y no a bienes de consumo.

En lo que concierne al comercio electrónico, resaltó Moreyra, lo mejor es que los compradores localicen los sitios que posean las plataformas y las infraestructuras necesarias para efectuar transacciones online; asimismo, no deben olvidar acercarse a sus bancos, quienes ofrecen orientación para el uso exitoso de tarjetas en Internet.

Finalmente, enfatiza la académica, no hay que perder contacto con instituciones de defensa al consumidor como Profeco y Condusef, encargadas de vigilar la sanidad de las interacciones entabladas entre empresas y usuarios.

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CRÉDITO: 
Didier Cedillo