Ayudan con ecommerce a salvar al planeta

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Juan Preekop Morales fundó Dragon Shops, que vendía botellas de refresco de colección, en el 2004, cuando aún era estudiante de preparatoria. Este canal de ventas por internet se convirtió a la postre en su libertad financiera y el inició de una de las empresas más exitosas en la comercialización de productos para aprovechar la energía solar.

MercadoLibre comparte en un comunicado la historia del semifinalista mexicano en el concurso Historias que inspiran 2016, organizado por tercera ocasión por este portal y Endeavor.

Dragon Shops es una de las primeras empresas que apostó por la comercialización de calentadores solares, cuando el uso de esta tecnología a nivel doméstico aún era incipiente en México. Juan Prekop, su joven fundador, cuenta que se entusiasmó cuando su papá llevó el primer aparato a su casa.

En climas como el del país, un calentador solar puede disminuir el consumo energético utilizado para calentar agua. El ahorro puede llegar a ser de entre 50 y 75%; incluso más, si se sustituye completamente, eliminando el consumo de gas o electricidad.

Los beneficios del uso del producto en cuanto a ahorro de energía y dinero, lo llevaron a la idea de comercializarlo a través de internet.

“Me arriesgué y tome $35,000 que había ahorrado (era todo lo que tenía). Compré algunos equipos y los anuncié en Mercado Libre. Fui uno de los primeros en comercializar energía solar en México; seguí haciendo esto mientras trabajaba en un despacho de contadores y estudiaba. Yo me levantaba a las 6am y me iba a trabajar, salía a las 3 de la tarde para llegar a la universidad y de ahí llegaba a las 11 de la noche a mi casa a atender las ventas y consultas de Mercado Libre”.

Señala que así pasaron 2 años. Hasta que tomo la decisión de dejar su empleo en el despacho.

“Todo mundo me decía: no hagas eso por favor, no dejes un trabajo estable por hacer “ventitas” por internet, pero dije, lo voy a hacer, voy a seguir mi sueño; no generaba tanto dinero como para vivir de los calentadores solares, pero me la jugué, pegó… y pegó bien.

A los dos meses de dejar su empleo en el despacho recibió la llamada de un cliente que lo había encontrado en Mercado Libre. Necesitaba colocar 30 calentadores y que se entregaran a cada una de las casas de los acreditados en un programa de vivienda de interés social.

En 2009, las normas de la Ciudad de México comenzaban a promover la utilización de estos sistemas en viviendas de nueva construcción, a través de organismos como el Instituto de Vivienda del DF, en concordancia con el Programa de Acción Climática de la capital.

“Me moví rápido, conseguí los calentadores solares, conseguí un transportista, terminé yo subido en el camión del transportista, cargando y entregando los calentadores solares en cada casa; en un día entregué los 30 calentadores solares. El cliente qued fascinado. De ahí en adelante, 3 años estuve yo vendiéndole calentadores solares, pusimos más de 400 calentadores solares, todo para este proyecto de gobierno”, cuenta Juan.

Una vez que se termina su contrato como proveedor y cuando ya el uso y la venta de los calentadores se había extendido, Juan decide dar otro giro a su negocio, aunque en la misma línea de sustentabilidad ambiental. Y comienza a vender lámparas solares.

Hasta entonces vendedor solitario, se integran en un equipo su madre, su prometida y su cuñado, que estaba desempleado y que hoy viven de este negocio.

Comenzaron vendiendo 20 lámparas al mes. Pero en menos de un año y gracias al trabajo coordinado y a la novedad y calidad del producto, las ventas crecieron en promedio a 4 lámparas al día; “me dediqué a buscar y a diversificarme: a meter cargadores solares y otras mercancías, como bocinas que se cargaban con el sol”.

Hoy Dragon Shops es una importante comercializadora en línea de productos que aprovechan esta tecnología amigable con el medio ambiente. Y una de las claves de su éxito, es que Juan cree en lo que hace.

“Sé que una lámpara solar no va a cambiar el planeta, pero cada producto que vendo es un granito de arena. Y a mí me cambió la vida: me da felicidad, me da satisfacción, me da libertad, que es una de las cosas esenciales para mí; la vida no está para hacer dinero sino para ser libre y vivirla. A eso me ha ayudado Mercado Libre.”

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CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario