Se la 'juegan' con las tienditas

Foto: Eleconomista.mx

Más de 5,000 puntos de venta de Pronósticos serán modernizados por la SE.

Más de 5,000 micro empresas que cuenten con puntos de venta de Pronósticos Deportivos se beneficiaran con el Programa de Apoyo a Microempresas Tradicionales, creado por la Secretaría de Economía (SE) y Pronósticos para la Asistencia Pública, a través del cual ofrecen asesoría, capacitación y la posibilidad de acceder a un financiamiento para la modernización de sus negocios o adquisición de herramientas para el mismo.

El esquema cuenta con un monto de 37 millones 885,000 pesos y en una primera etapa se apoyaran a 3,000 negocios que ya cuenten con una terminal de ventas de Pronósticos Deportivos.

En una segunda fase se ayudará a 2,000 dueños de microempresas registradas en la SE que no cuenten con uno de éstos equipos para que lo adquieran y posteriormente tengan la capacitación y asesoría que les ayude a acceder a un crédito para modernizar sus establecimientos.

Los talleres de capacitación y asesoría facilitarán la homologación de la imagen comercial de los negocios, con lo que se incrementara la competitividad de las micro empresas y se acelerará el crecimiento de los agentes promotores de la asistencia social”, explicó Bruno Ferrari, titular de la SE.

La capacitación otorgada a los dueños de negocios como tortillerías, tiendas de abarrotes, talleres y papelerías entre otros; gira en torno a temas administrativos, tecnológicos y comerciales “con lo que se ayudara a los empresarios a administrar mejor sus recursos para ofrecer un mejor servicio y captar a más clientes”, agregó Jesús Villalobos López, director General de Pronósticos.

Adicional a dicha asesoría, se otorgará un estímulo de 2,000 pesos a los empresarios participantes para la renovación de la fianza de uso de la terminal de venta de lotería, la cual tiene un costo de 2,700 pesos anuales y no se descarta que en un futuro, dependiendo de la demanda que tenga el programa, se incorporen a más empresas de asistencia pública.

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CRÉDITO: 
Fabiola Naranjo, El Economista